APADESHI Asociación de Padres Alejados de sus hijos

SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL

 

ATENTADOS EN CONTRA DEL VÍNCULO DE LOS HIJOS CON EL PADRE NO CUSTODIO: EL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL

 

Julio Bronchal Cambra, Psicólogo Colegiado Nº.: PV-07798

E-Mail: juliobronchal@terra.es

 

Fuente:

http://ayudaafamiliasseparadas.fiestras.com/servlet/ContentServer?pagename=R&c=Articulo&cid=1034695671718&pubid=988617426871

y siguientes

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RESUMEN:

 

Los intentos por parte de cualquier progenitor para impedir, obstaculizar o destruir los vínculos de los hijos con el otro padre, plenamente competente, son estudiados a partir de la definición dada por el Dr. Richard Gardner de Síndrome de Alienación Parental (Parental Alienation Syndrom, PAS).

 

Este complejo de actitudes y conductas dirigidas a alejar al niño de uno de sus dos padres, habitualmente el padre varón, tiene graves consecuencias para los hijos.

Es una forma muy grave de maltrato y de abuso infantil, concretamente es una forma severa de abuso emocional y participa también de las características del maltrato por negligencia sobre los menores.

 

Los niños víctimas del PAS ven gravemente amenazado su evolución competente y su sano ajuste psicosocial.

 

1. Atentados en contra del vínculo de los hijos con el padre no custodio: Síndrome de Alienación Parental (Parental Alienation Syndrom).

 

La manipulación de los niños por parte de uno, o de ambos progenitores, para que respondan conforme a intereses propios, es un fenómeno no desconocido del todo por parte de jueces, abogados, psicólogos, trabajadores sociales y todos aquellos implicados profesional o directamente en procesos de rupturas familiares.

En el caso típico la instrumentalización de los menores suele seguir el siguiente esquema:

el progenitor que ostenta la responsabilidad de la custodia de los hijos, normalmente la madre, abusa de su posición e influencia sobre los niños con la intención de torcer sus sentimientos hacia el otro padre, destruir, sabotear y, en todo caso, dificultar las normales y necesarias relaciones de los menores con el otro progenitor.

Si estos comportamientos manipuladores, cercanos al lavado de cerebro, tienen éxito, los menores, bajo la presión del manipulador, pueden llegar incluso a rechazar, infundadamente y sin experiencias directas y objetivas que lo justifiquen, al otro progenitor y acabar rechazándolo.

Las consecuencias para los hijos son devastadoras. Este fenómeno ha sido objeto de estudio reciente por parte de psicólogos y psiquiatras que lo han denominado globalmente como Síndrome de Alienación Parental (Parental Alienation Syndrom, PAS).

 

El Dr. Richard Gardner, catedrático de psiquiatría infantil en la Universidad de Columbia, en Nueva York y pionero en la investigación del PAS lo define como "un trastorno que surge principalmente en el contexto de las disputas por la guarda y custodia de los niños.

 

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Gardner, R. (1985). “Recent Trends in divorce and custody litigation”. Academy Forum, 29(2):3-7

Gardner, R. (1992). “The Parental Alienation Syndrom: A guide for mental health and legal professionals”, Cresskill, NJ: Creative Therapeutics.

 

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Su primera manifestación es una campaña de difamación contra uno de los padres por parte del niño, campaña que no tiene justificación.

El fenómeno resulta de la combinación del sistemático adoctrinamiento de uno de los padres y de las propias contribuciones del niño dirigidas a la vilificación del progenitor objetivo de ésta campaña denigratoria" .

El Dr. Gardner enfatiza el argumento de que si "el maltrato o la negligencia hacia el menor está demostrado" y la aversión y animosidad del niño está justificada, el PAS no sería una explicación apropiada de los sentimientos infantiles ya que éstos estarían debidamente fundamentados.
Una definición más comprensiva del PAS es la proporcionada por el Dr. Lowenstein que lo define como “(...)la acción consciente de uno de los padres en contra del otro para que pierda el afecto, el amor, el respeto y la consideración de sus hijos.”

Como ejemplos de comportamientos alienadores (manipuladores) podemos citar los siguientes:
§ Impedir que el otro progenitor ejerza el derecho de convivencia con sus hijos
§ Desvalorizar e insultar al otro progenitor en presencia de los niños y en ausencia del mismo.
§ Implicar al entorno familiar propio (nuevo cónyuge, abuelos...) en el lavado de cerebro de los hijos
§ Ridiculizar los sentimientos de afecto de los niños hacia el otro progenitor
§ Premiar las conductas despectivas y de rechazo hacia el otro padre
§ Aterrorizar a los niños con mentiras con la figura del progenitor ausente insinuando o diciendo abiertamente que pretende dañarlos o, incluso, matarlos.
§ Presentar falsas alegaciones de abuso (físico y/o sexual) en los tribunales para separar a los niños del otro progenitor.
§ Intentar cambiar los apellidos de los hijos para que pierdan el del progenitor alienado.
§ Cambiar de domicilio, incluso a miles de kilómetros, con el único fin de destruir la relación del padre ausente con sus hijos.
§ Presentar al nuevo cónyuge a los hijos como el nuevo padre o madre...

Pueden ser presentados muchos más ejemplos de actitudes y comportamientos encaminados a la destrucción total de los vínculos familiares entre los niños y el otro progenitor pero no tendría un sentido práctico el hacerlo. La pequeña muestra presentada da una idea cabal de contenido de estas conductas.

Es común observar que toda esta constelación de conductas manipuladoras repugna a cualquier persona madura por considerarla, intuitivamente, como gravemente lesiva para el normal y saludable desarrollo de cualquier niño.
Estos sentimientos de rechazo hacia estas actitudes tienen su respaldo en la investigación psicológica.
Efectivamente, inducir a un niño, injustificadamente y obedeciendo a los propios intereses, a que rechace a uno de sus padres es una forma grave de maltrato hacia un menor, es una forma de abuso infantil, como reconoce la literatura especializada (Gardner, R., 1999; Brandes, J. R. 2000) y una violación directa e intencionada de una de las obligaciones más fundamentales de un progenitor:
la promoción y el estímulo de una relación positiva y armoniosa entre el hijo y su otro padre.

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Gardner, R. (1992). “The Parental Alienation Syndrom: A guide for mental health and legal professionals”, Cresskill, NJ: Creative Therapeutics
Lownstein, L.F. (1999). “Parental Alenation Syndrom”. Justice of Peace, vol. 163, No. 3, p 47-50.
Gardner, R. (1999). “Parental Alienation Syndrom (2nd. Edition), Addendum-June 1999.” Creative Therapeutics, Inc, Cresskill, .J. 07626.
Brandes, J. R. (2000). “Parental Alienation”. New York Law Journal, March 2000.

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Las consecuencias sobre los niños víctimas de esta forma de abuso psicológico, se manifestarán a corto, medio y/o largo plazo pero siempre son devastadoras para el psiquismo infantil.

El PAS ha sido asociado con depresiones crónicas, incapacidad para funcionar en un ambiente psicosocial normal, trastornos de identidad e imagen, desesperación, un sentimiento incontrolable de culpabilidad, sentimientos de aislamiento, hostilidad, falta de organización, personalidad esquizofrénica e intentos de suicidio. De adultos, los niños víctimas del PAS manifiestan una clara inclinación al alcohol, la droga y presentan otros síntomas de marcado desajuste social y personal y un profundo malestar.

El PAS ha sido asociado también con un profundo sentimiento de culpabilidad sentido por los niños a los que se les hace cómplices forzados de una terrible injusticia contra el padre alienado.
Como este tipo de experiencias manipuladoras no son un acontecimiento puntual en la vida de un niño, sino que forman parte de un proceso continuo, cotidiano, sus efectos perniciosos son acumulativos y, a menos que se interrumpa enérgicamente la alienación, sus efectos aparecerán a medio y a largo plazo.

Es tal la gravedad de las consecuencias sobre los niños de esta forma de abuso que existe una creciente jurisprudencia en países de nuestro entorno cultural, con legislaciones familiares avanzadas y con la suficiente sensibilidad hacia los derechos de los menores, considerando el PAS como una práctica que condiciona severamente el mantenimiento y/o la concesión de la guarda y custodia e incluso de la patria potestad .

Son numerosos los ejemplos de sentencias en las que se protege a los menores de ésta práctica abusiva.
Citaremos como ejemplo el que nos da la Corte Suprema de Apelación del Estado Norteamericano de Ohio, en el caso Davis Vs. Flickinger resolvió en sentencia que los intentos de uno de los padres para alejar a un niño de su otro padre son dañinos para el mejor interés del menor y señaló el deber de cada padre respecto del niño:

"Es deber y obligación de cada padre fomentar y alentar el amor y respeto del niño hacia el otro progenitor, y la dejación en esta obligación es tan dañina para el niño como la dejación en proporcionarle alimentación, vestido, o cobijo.
Quizás es más dañino porque no importa cómo de bien alimentado o vestido pueda estar, un niño no puede ser feliz si no se siente amado por uno de sus dos padres."

Concluiremos afirmando, plenamente convencidos, que la indulgencia y la tolerancia hacia este tipo de comportamientos alienantes se ejerce siempre a costa de un grave riesgo para la integridad psíquica de los menores y del sufrimiento del padre alienado.

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Ver http://www.familycourts.com/pas.htm para una amplia exposición de las consecuencias del PAS sobre los niños.
Ver http://www.rgardner.com/refs.pas_legalcities.html donde encontrar abundante información sobre jurisprudencia internacional asociada con el PAS.
(Davis v. Flickinger (1997), 77 Ohio St. 3d 415, 419)

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2. Consecuencias sobre el ajuste psicológico de los niños de la ausencia del padre.

Aun cuando el programa alienador, verdadero lavado de cerebro sobre los hijos, ya de por sí tiene su propia dinámica destructora, cuando consigue su objetivo destruye los vínculos totalmente entre los hijos y el padre ausente. Los niños pierden, habitualmente de forma definitiva, por el interés egoísta de uno de sus padres al otro.

Resulta de interés revisar las consecuencias para los hijos por la pérdida del padre que se describen en la literatura científica.
La ausencia de uno de los dos progenitores ha sido asociada por el Dr. Parish, citando a otros autores también, con trastornos mentales en el niño, ansiedad, tensión depresión y enfermedades psicosomáticas (Cartwright, Glenn F., 1993), con dificultades en el ajuste escolar (Felner, Ginter, Boike & Cowen), dificultades en el ajuste social (Fry & Grover), dificultades en el ajuste personal (Covell & Turnbull) y disminución de la autoestima en los niños .

Bisnaire, Firestone y Rynard (1990) señalan en su estudio que el acceso a ambos padres después de la separación era el factor que mejor protegía a los niños del descenso en su rendimiento académico:
“In summary, 30% of the children in the present study experienced a marked decrease in their academic performance following parental separation, and this was evident three years later.
Acces to both parents seemed to be the most protective factor, in that it was associated with better academic adjustment... Moreover, data revealed that noncustodial parents (mostly fathers) were very influential in their children´s developtment... These data also support the interpretation that the more time a child spend with the noncustodial parent, the better the overall adjustment of the child”

(“ En resumen, el 30 % de los niños del presente estudio, mostraron un significativo descenso en sus rendimientos escolares posterior a la separación de sus padres, y éste seguía siendo evidente tres años después de la misma.
El acceso a ambos padres parecía ser el factor más protectivo ya que se asociaba con el mejor ajuste académico...
Más aún, los datos revelaron que los padres no custodios (mayoritariamente los padres) resultaron ser muy influyentes en el desarrollo de sus hijos...
Estos datos también apoyan la interpretación de que cuanto más tiempo está un niño con su padre no custodio mejor es el ajuste general del niño.”) .

Las consecuencias específicas de la ausencia del padre varón sobre el desarrollo psicológico de las niñas también han sido objeto de estudio.

Lohr, Mendell y Riemer (1989) relacionan la ausencia del padre varón con dificultades, para las niñas, en la consolidación de una identificación femenina positiva y la asocian con problemas psicológicos, problemas académicos y agresión contra sus padres.

Frost y Pakiz (1990) , estudiando los efectos a medio y largo plazo de la ausencia del padre varón en las niñas, encontraron que las adolescentes que habían comenzado a experimentar la ausencia del padre antes de los seis años presentaban una alta probabilidad de abuso de drogas y alcohol, ausencias escolares, conductas depresivas y problemas de ajuste social.
Lo que llama la atención es que un hecho muy anterior en el tiempo, la ausencia paterna, manifiesta sus consecuencias con todo dramatismo mucho tiempo después, en la adolescencia de las menores y, más adelante, en la vida adulta.

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Parish, Thomas S. (1987). “Children´s Self Concepts: Are they Affected by Parental Divorce and Remarriage”, Journal of Social Behavior and Personality, 1987, Vz, #4, 559-562
Bisnaire, L., Firestone, P., and Rynard, D., 1990, “Factors Associated with Academic Achievement in Children Following Parental Separation”. American Journal of Orthopsiychiatry, 60, (1), January, 1990. Idem.
Lohr, R., Mendell, A. and Riemer, B. (1989), “Clinical Observations on Interferences of Early Father Absence in the Achievement of Feminity”. Clinical Social Work Journal, V. 17, #4, Winter, 1989
Frost, A., and Pakiz, B.1990, “The Effects of Marital Disruption on Adolescents: Time as a Dynamic”. American Journal of Orthopsychiatry, 60, (4), October, 1990

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Conclusiones similares son las presentadas por el estudio de Kalter (1987) donde la ausencia del padre, consiguiente al divorcio, se asocia, para las niñas, con baja autoestima, precocidad sexual, comportamientos delictivos y dificultades, en la vida adulta, para el establecimiento de relaciones heterosexuales gratificantes.

Esta autora explica la dinámica destructiva de la ausencia del padre varón en la vida de las niñas:
éstas viven el alejamiento del padre con un profundo sentimiento de culpabilidad. Internalizan el sentimiento de inadecuación al considerar que el padre se aleja de sus vidas al no ser ellas lo suficientemente bonitas, cariñosas, atléticas o amables para conservarlo a su lado. Neil Kalter considera que el privar a las niñas de la experiencia del contacto con el padre varón provoca graves alteraciones, con consecuencias futuras indeseables, en la construcción de su sentimiento de feminidad y su ajuste psicológico y adaptación social.

El abrumador apoyo de la literatura científica a la conveniencia para el niño de la mayor presencia posible del progenitor no custodio en la vida del menor demuestra empíricamente los que es una intuición fácilmente comprensible:
el niño precisa, para una evolución armónica, y para afrontar todas las tareas evolutivas pendientes, el modelo, la presencia, el afecto y el apoyo de ambos progenitores.

Cada uno de ellos está llamado a favorecer desde roles complementarios, exclusivos, insustituibles y únicos la perfecta evolución de la personalidad de sus hijos. Concluiremos afirmando que, según nuestro punto de vista, cuando, sin una razón muy fundamentada, se aleja a un padre no custodio, parentalmente competente, de sus hijos se priva a los mismos de un recurso imprescindible para la construcción armónica de su propia personalidad.

3. CONCLUSIONES.

La grosera manipulación de los menores por parte de uno de sus padres en contra del otro, tan habitual en los procesos de separación y divorcio, tiene gravísimas consecuencias para los niños ya que amenaza su sano ajuste psicológico y social.

Estás prácticas están muy extendidas en nuestro país ya que no se las juzga y reprime con la atención y responsabilidad con la que debería hacerse. En numerosas ocasiones el propio sistema ampara y acaba premiando estos comportamientos aberrantes.

Es momento de cuestionar la indulgencia y tolerancia con la que se viene contemplando este problema por los responsables implicados en los procesos contenciosos derivados de la ruptura de la pareja y tomar medidas firmes para proteger a los menores de ésta grave forma de maltrato y abuso infantil.

Dichas medidas deben también contemplar la retirada de la guarda y custodia del progenitor alienador, ya que quien es capaz de dañar así a sus propios hijos está demostrando gravísimos déficits en su competencia parental que lo incapacitan para ofrecer a los niños un contexto adecuado para su pleno desarrollo emocional, psicológico y social.

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Kalter, N. 1987, “Long-Terms of Divorce on Children: A Developmental Vulnerbility.” American Journal of Orthopsychiatry, 57(4), October, 1987.

APADESHI

Argentina